MIGUEL ÁNGEL


Dos cosas son famosas de Miguel Ángel, su talento y su temperamento. Éste último era tan malo que no tenía reparo en pelearse con cualquiera, incluyendo aquí a la élite y sí, hasta el Papa. 

Pero a veces, también tomaba las cosas con un cierto sentido del humor. Precisamente eso pasó cuando Miguel Ángel entregó el David al Papa Alejandro Sexto, quién no quedó del todo satisfecho con el encargo porque según él, la nariz era muy grande. Miguel Ángel se contuvo y en vez de gritar y maldecir, tomó un poco de polvo de mármol, subió a esos andamios de nuevo y simuló que tallaba la nariz reduciéndola. Irónicamente el Papa quedó más que contento con ese cambio y la “nueva nariz”.


17Jun
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