HONORÉ DE BALZAC


 Honoré de Balzac andaba siempre mal de dinero. Un buen amigo le prestó una vez mil francos, pero con una condición: —Me los devolverás con el producto de tu primer libro. —Con el de mi próximo libro, no —repuso Balzac, que le propuso otro trato—; con el mejor de mis libros, mi obra maestra que pronto aparecerá. El amigo aceptó. Apareció una obra de Balzac, y el acreedor fue a cobrar su dinero, pero éste le dijo que aquélla no era su obra maestra, y que, con seguridad, la próxima sí lo sería. Y lo mismo le contestó tras ir publicando todos sus restantes libros, con lo que la deuda quedó siempre sin pagar. 


17Jun
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